lunes, 17 de abril de 2017

Dia num. 21 Estancia en Marigot

A las 08.00 HRB la mar estaba en calma, y apenas había brisa. Sin embargo, estaba lloviznando. Poco después ha empezado a despejar, como suele suceder por las mañanas.



Poco antes de las ocho y media se ha acercado una zodiac, en la que se desplaza una pareja, ella valenciana y el italiano, vendiendo pan fresco y bollería casera. Son dos transmundistas y esta es su forma de subsistir mientras viven en esta isla. Cuando el Vitamina está fondeado aquí vienen también a charlar un rato, pero justo para no distraerles del objetivo principal de su navegación por la bahía: la venta de productos de panadería.



Aunque ambos están pensando en hacer una pausa, viajando unos meses a España, para volver a St. Martin a montar un pequeño negocio en tierra firme. Les hemos comprado croissants para el desayuno, ya que ayer habíamos comprado pan, y éste sigue estando bien.

Por eso, en el desayuno de hoy, ademas de la fruta tropical y el pan con jamón y embutido, también hemos tomado croissants.

Armando ha estado haciendo sus bolsas de viaje ya que a mediodía desembarca definitivamente al regresar por la tarde a España. A las 12.45 HRB hemos ido en el dinghy hasta el muelle. Primero ha llevado Ignacio a Armando con sus bolsas de viaje, para que éstas no se mojaran dada la pequeña ola que hay hoy en la bahía, como podría haber sucedido con los cuatro a bordo. En un segundo viaje, hemos ido los otros.



Ya en tierra, lo primero ha sido guardar las bolsas de Armando en el maletero del coche de alquiler, que estaba aparcado en el paseo marítimo cerca de los tenderetes de ropa.



Y a continuación nos hemos dirigido a un restaurante que está en el mismo paseo marítimo, el "Bistro de la Mer". Al entrar en su terraza hablando en español, una pareja que estaba comiendo en una de sus mesas nos ha preguntado si eramos españoles. Ellos eran una pareja de San Sebastian que llevaban ya cuatro meses aquí. Cada año pasan siete meses en estas islas, bien en su barco o en casa de una hija suya que tiene una tienda de moda en Gustavia. Estaba clara la necesidad que tenían de hablar en español fuera de su entorno familiar. Después de una buena charleta, Ignacio, Armando y yo nos hemos sentado en una mesa para poder comer antes de salir hacia el aeropuerto, mientras que Susana se ha quedado hablando un rato mas con la mujer. Este mundo es un pañuelo, y enseguida se encuentran lazos con terceros conocidos por ambas partes.



El marido, este guipuzcoano, nos ha recomendado el cochinillo al horno de hoy, y eso hemos pedido dos de nosotros, mientras los otros dos se han decantado por el mahi-mahi o la lasaña.



A las 14.45 HRB hemos salido hacia el aeropuerto internacional, donde hemos dejado a Armando después de haber facturado el equipaje. Al regresar hemos visto el gran atasco que había en el puente levadizo del canal holandés, por lo que hemos dado un rodeo por la zona de Basse Terres y llegar así con calma a Marigot.



La tarde ha sido muy tranquila, con una pequeña siesta en la bañera, seguida de un chapuzón en la bahía. Y después un gin-tonic con partida de ajedrez incluida. Ignacio me ha estado comentando el peligro que existe, también en estas islas, de robo de dinghies por la noche, cuando éstos se dejan en el agua sin izarlos a sus pescantes.

Hoy la cena ha sido ligera, a base de picoteo.

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