viernes, 7 de abril de 2017

Singladura num. 7 De Little Harbour a Brandwine Bay

Hoy he vuelto a mi horario, levantándome a las 07.00 HRB. Mientras que estaba leyendo han ido subiendo, poco a poco, los restantes tripulantes a cubierta. El desayuno de hoy ha sido algo mas completo que el habitual, incorporando unos huevos con bacon crujiente, preparado por Ignacio en el microondas.



A su vez, Armando ha limpiado la piña con un corte helicoidal, quitando así esos incómodos trocitos que están incrustados en el interior de la piña. Todo ello ha llevado a que el desayuno haya sido mas largo que de costumbre. Como solemos hacer, lo hemos aprovechado para charlar sobre la singladura que hoy nos esperaba.



Al acabar de desayunar, a las 10.20 HRB, hemos saltado al agua para darnos un buen baño y bucear alrededor del barco. Susana y Armando han cogido sus respectivas cámaras Hero, para tomar imágenes de vídeo de los fondos.



Hemos visto, y solo a una profundidad de seis a siete metros, no solo coral, sino también multitud de peces: nueve grandes sábalos (tarpons), castañuelas (blue caromis), rabirubis (yellowtail snappers), barrenderos transparentes (glassy sweepers), pintanos (sergeant major), asi como distintos corales, el coral cerebro (brain coral) o la esponja de vaso (branching vase sponge), entre otros.



Cuando he subido a bordo cerca del barco ha pasado un bote con dos pescadores que han fondeado a unos 200 m de nuestro barco. Seguro que allí tienen un buen lugar de pesca.



A las 11.10 HRB hemos puesto los motores en marcha para iniciar la maniobra de levada, aunque al poco tiempo la cadena ha dejado de subir. Esto significaba que estaba enganchada en el fondo. Por ello, Armando ha saltado al agua para observar desde la superficie como estaban cadena y ancla. Y yo he ido a proa, para hacer de puente entre él e Ignacio, que estaba al gobierno, a quien he ido transmitiendo las indicaciones de Armando. Tras una larga maniobra, que ha durado veinte minutos, hemos librado el ancla. Entonces hemos observado que la roldana de la cajera del ancla se había roto por desgaste. Habrá que cambiarla en la primera ocasión que podamos.



Y hoy hemos vuelto a cruzar el canal de Drake, esta vez rumbo a Tortola. A las 12.40 HRB amarrábamos en una boya de Road Harbour, el puerto de Road Town.



Tras botar la zodiac, zarpábamos en ella hacia la marina de Moorings, la gran compañía de charter náutico. Tortola es una isla en la que esa compañía - con sus dos marcas, Moorings y Sunsail - tiene una base con una gran flota, tanto de monocascos como de catamaranes, y tanto a vela como a motor.



El dinghy lo hemos amarrado a uno de los pantalanes de esa marina, cogiendo un taxi que nos han proporcionado en recepción - y ello sin preguntarnos si éramos, o no, tripulación de alguno de sus barcos - para ir a un supermercado. En éste nos hemos avituallado de nuevo, cogiendo incluso bolsas de hielo para las neveras adicionales que hay a bordo, aparte del frigorífico y del congelador. Cerca del super hemos encontrado una tienda de buenos quesos franceses que también hemos comprado.



Eran las 14.45 HRB cuando regresábamos a bordo, estibando todas las vituallas, y preparando la maniobra de suelta de amarras. No muy lejos del barco hemos visto una tortuga relativamente grande, que salía de vez en cuando a superficie.



Media hora después zarpábamos de Road Harbour, costeando hasta una cala cercana de la misma isla: Brandwine Bay. En ésta hemos fondeado a las 15.45 HRB, en So(18º 24´,9 N, 064º 35´,1 W), y sobre fondo de algas.



Cuando hemos llegado a esta cala solamente había un velero en ella, velero que zarpaba poco después, dejándonos así toda la cala para nosotros. La playa está absolutamente solitaria, sin verse tampoco movimiento de personas en los edificios a la vista. Posiblemente los fondos de algas no hagan atractiva esta playa.



Ya era hora de comer, asi que nos hemos puesto a ello, tomando ensalada de lentejas y, de nuevo, roast beef esta vez con pasta como guarnición. Es la primera vez que he tomado pasta con roast beef, y me ha gustado.



A bordo hay que ser diligente, no dejando las tareas pendientes para mas tarde, pues suele pagarse caro. Por ello Ignacio y Armando se han puesto inmediatamente a sustituir la roldana rota. 



La sustitución de esa pieza es sencilla estando en puerto, ya que el acceso a ella desde el pantalán - amarrados de proa - es cómodo. Sin embargo, estando fondeados esa sustitución se complica bastante, existiendo además el riesgo de que la nueva pieza, o algún pasador, caiga al agua, y se pierda. 



A bordo siempre hay que llevar piezas de respeto, de todo tipo, pero sobre todo esas que se desgastan o rompen con facilidad.


Concluida la reparación, Ignacio y yo hemos iniciado una de esas largas charlas de viejos amigos, que tanto nos gustan a ambos. Y con un gin tonic en la mano, mucho mas. Es un placer el revivir tiempos pasados, de la juventud compartida, recordando a amigos comunes entrañables. Son vivencias que siempre nos acompañaran, aunque esos amigos no estén físicamente cerca de nosotros.

La cena de hoy, habiendo comido tan tarde, ha sido mas ligera que en otras ocasiones. Ha consistido en una crema de guacamole "Armando" y una tabla de quesos.







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