domingo, 2 de abril de 2017

Singladura num. 1 En Marigot

Como es habitual, me he levantado pronto, mientras el resto de la tripulación seguía descansando en sus literas. Ha sido un tiempo que he aprovechado para empezar a leer el Pilot de Jacques Patuelli - que también existe en versión inglesa, publicado por Imray -, así como otra guía francesa sobre estas Pequeñas Antillas. Y he aprovechado para estimar la proporción de catamaranes que suelen fondear en estas islas del Caribe. De 92 barcos fondeados esta mañana en esta rada de Marigot, 36 son catamaranes - es decir, casi el 40% - y otros 55 veleros monocasco, además de una motora. Es enorme el número de catamaranes que navegan por estas aguas caribeñas.



Una vez en pie toda la tripulación hemos desayunado, consistiendo el desayuno en café acompañado de frutas tropicales - mango, papaya, piña, plátano y naranjas - además de pan con mantequilla y mermelada, y jamón ibérico.



A las 09.45 HRB hemos puesto los motores en marcha, levando ancla para dirigirnos a la estación de servicio, en la que hacer combustible y el despacho de salida.



Las autoridades francesas lo tienen organizado de forma muy eficiente: en la oficina de la estación de servicio existe un ordenador en el que el capitán del barco cumplimenta el formulario para el despacho de salida, con los datos del barco, de la tripulación y del puerto de destino. Una vez cumplimentado, un agente supervisa dicho formulario, imprimiéndolo para que lo firme el capitán, quedando así "cerrado" el tema. Es un procedimiento sencillo, sin perdida de tiempo. Es realmente fantástico.

Después de haber llenado los depósitos de gasoil, hemos soltado amarras para regresar al fondeo en la rada, ya que mañana de madrugada partiremos rumbo las Islas Vírgenes.



Una vez fondeados de nuevo, hemos tomado el aperitivo a base de cerveza y snacks. Después hemos preparado el dinghy para ir a tierra. Eran las 12.30 HRB cuando hemos arribado al muelle de auxiliares, junto al cual estaba nuestro coche de alquiler. 



Al ser mediodía hemos decidido comer en "Le Sous Marine", un chiringuito cercano al muelle. La comida de hoy ha consistido en ensalada, lasaña de carne, cordon bleu y blanchette, finalizando con unas mousses de chocolate y cafes. De bebida, cerveza y coca-cola.



Después de comer hemos ido, en coche, a conocer la tienda de vinos españoles que tiene un español, de Tarragona, cuyo negocio principal es el suministro a la hostelería de la isla. Es una pena la escasa calidad de esos vinos españoles que se importan en esta isla.



De ahí nos hemos ido a un hipermercado francés - de esa gran cadena con muchos establecimientos por toda España - para aprovisionarnos. Los precios en ese hipermercado son mucho mejores que los que se encuentran en otros establecimientos de esta isla, y desde luego mucho mas económicos que los de las islas Vírgenes. Es por esto por lo que los barcos suelen realizar su avituallamiento en St. Martin.

Eran las 17.30 HRB cuando hemos embarcado de nuevo en el Vitamina, y tras estibar la compra, me he dado el primer baño en aguas caribeñas.

Poco después nos han venido a visitar, en su zodiac, unos amigos que también están fondeados en esta bahía. St. Martin es un destino creciente para las embarcaciones españolas, o charteadas por españoles.



Y para finalizar la tarde, hemos jugado varias partidas de ajedrez, con suerte diversa.

La cena ha sido a temprana hora, a eso de las 20.30 HRB, consistiendo en humus acompañado de tiras de apio y zanahorias, crema de brócoli y calabacín, y estofado de ternera con arroz. Hoy hemos tomado uno de los vinos españoles que acabábamos de comprar.

Y, antes de retirarnos a descansar, un poco mas de ajedrez, pues esta tripulación está "enganchada" a este juego. Como tenemos previsto zarpar a las 04.00 HRB de esta próxima madrugada, nos hemos retirado pronto a los camarotes.


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