Y aunque parecía que iba a despejar para el resto de la mañana, apenas media hora después volvía a cerrarse el cielo, cayendo de nuevo un buen chubasco.
Después del desayuno hemos visto la predicción meteorológica para los próximos días, observando que tendremos unos pocos días buenos para navegar por estas aguas, pero que a partir del día la meteo se complica para saltar a St. Martin. En efecto, la predicción da para ese día vientos del NE de mas de 20 nudos y marejada del Norte. Esto significa navegar de ceñida, con un ola bastante incómoda.Tras debatir las posibles alternativas, hemos decidido no prolongar muchos días la estancia en las VI. Esto significa que visitaremos Saint Thomas, para después navegar hacia V. Gorda, aunque pasando primero por Tortola para hacer el despacho de entrada en las BVI y también recoger el portátil reparado. Y el cuarto día de madrugada zarpar de V. Gorda rumbo a St. Martin.
A las 10.30 HRB hemos soltado amarras de la boya, poniendo rumbo a Great St. James Island, una pequeña isla cercana a St. John. Tres cuartos de hora mas tarde hemos fondeado en Fish Cay, frente a esa isla, en So(18º 18´,5 N, 064º 50´,1 W). Estamos junto a un arrecife no muy profundo y en el que hay bastante vida submarina.
Poco después hemos saltado al agua, para bucear en el arrecife.
Junto a la cadena del barco, a unos seis metros de profundidad, estaba una raya Southern Stingray. Ignacio se ha encargado de hacer buenas tomas de vídeo con la cámara de Armando.
Es impresionante la fauna que existe a tan poca profundidad. Esto permite el paso de la luz solar sin que el agua actúe como filtro cromático, dejando así visibles muchos tonos, que en otro caso hubieran sido absorbidos como los de la gama del rojo.
Después de ese largo baño, hemos comido, tomándonos un mágnum de El Recio, un buen vino de Toro. A continuación, y como es costumbre, hemos recogido, fregado y estibado los cacharros de cocina, asi como la vajilla y cubertería empleados. En un barco, la limpieza de todos esos utensilios, empleados en la cocina y el servicio de mesa, exige emplear un método que conlleve ahorro de agua, ya que ésta es un bien escaso a bordo. En el Vitamina existen potabilizadoras de agua, pero ello no significa que haya que derrochar agua, puesto que la velocidad de potabilización no es tan rápida como la del consumo habitual en las distintas tareas de limpieza, incluyendo la limpieza personal. Y para ello "cada maestrillo tiene su librillo", no siempre igual de eficaz.
Terminadas esas tareas domésticas, hemos levado ancla rumbo a St. Thomas.
A las 16.55 HRB hemos fondeado en la bahía de Charlotte-Amalie, en So(18º 20´,2 N, 064º 55´,6 W). Hoy la mar estaba en calma, lo que parece no ser muy frecuente en esta bahía.
Como ya he dicho con anterioridad, a mi me sigue sorprendiendo el sistema de balizamiento de esta Zona B, con inversión de la posición de los colores verde y rojo. Sobre todo cuando se entra en una ensenada en la que existen distintos canales, o puertos, como sucede en esta bahía.
Charlotte-Amalie fue fundada en los últimos años del S. XVII, recibiendo el nombre de la reina danesa. Su waterfront muy cuidado, con edificios con clara "huella" danesa, con altos tejados y de gran pendiente. Media hora después de arribar, hemos botado el dinghy, zarpando en él hacia el Yacht Haven Grande. Este es un puerto para megayates, con grandes motoras, alguna de las cuales tiene incluso un pequeño helicóptero en cubierta, y grandes goletas de tres palos. Naturalmente en él existe un área comercial con tiendas de lujo y elegantes restaurantes.
La zodiac la hemos dejado amarrada en el pequeño pantalán para dinghies de esta gran marina, el cual está situado justo delante de su oficina de aduanas.
Fuera del YHG hemos cogido un autobús, que como en otras islas, era un vehículo abierto por los lados y con largos asientos. Aquí, esos vehículos tienen el volante a la derecha - supongo que de otra forma no estarían autorizados para circular en territorio norteamericano -, pero la circulación es por la izquierda, como en las BVI. Esto resulta algo curioso, y fruto de algún que otro susto.
Y también resulta curiosa la señalización de rutas de escape ante tsunamis.
El autobús nos ha llevado hasta el núcleo de población, frente a la Residencia del Gobernador. Al bajarnos del autobús hemos ido a dar un paseo por las calles de esta bonita ciudad Charlotte-Amalie. Es una ciudad con encanto, y con diferentes ambientes, incluyendo un French Quarter, o barrio francés. Este es una herencia de la época en la que aquí vivían numerosos hugonotes, los protestantes franceses. En las calles de la ciudad que están cerca del paseo marítimo existen numerosas joyerías y tiendas de electrónica. El puerto tiene un terminal para cruceros, en el que suelen recalar varios todos los días. Seguro que sus pasajeros son la fuente de negocio de aquellos establecimientos. A pesar de ser éste un puerto franco, los precios que hemos visto en dichas tiendas no son baratos. Están pensados para una clientela con una buena capacidad de compra.
Después nos hemos ido al Greenhouse, un bar-restaurante cerca del paseo marítimo, a tomarnos unos mojitos y algún que otro cóctel caribeño. También hemos estado consultando diversas páginas en internet, y utilizando el whatsapp, antes de regresar para cenar cerca del YHG. Hoy nos apetecían las grandes patas de cangrejo de Alaska, por lo que hemos ido al Cravin Grabs, una taberna especializada en marisco. Los cuatro hemos tomado Jumbo Alaskan Crabs, aunque cada uno con diferentes guarniciones, desde arroz hasta vegetales al vapor, pasando por patatas fritas (french fries y sweet frie).
Aquí hemos encontrado cenando a otro español que estaba en una mesa cercana. Es un hombre que lleva años en esta zona, teniendo negocios entre Puerto Rico y estas islas. Hemos estado charlando un rato con él.
A las 21.35 HRB embarcábamos de nuevo en el Vitamina, izando la zodiac a continuación, antes de retirarnos a descansar.













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