domingo, 16 de abril de 2017

Singladura num. 18 Visita a Gustavia y recorrido por la isla

A las 07.00 HRB el viento era fuerza 4, del Este, pero dentro de la cala apenas teníamos ola. Durante la noche el viento ha sido constante.

Media hora después entraba y fondeaba en la bahía una gran goleta, la Mandalay, con matrícula de Zanzibar.



Desde nuestra posición en la cala se vía perfectamente la isla de St. Martin, situada a unas 12 millas al Norte.



Según avanzaba la mañana, en la cubierta de la Mandalay iban apareciendo mas personas, llegando un momento en que han botado un bote para llevarlos a la playa.



Ese bote ha tenido que efectuar dos viajes a la playa, ya que eran numerosos los pasajeros que navegan en dicha goleta.



Tras el desayuno hemos soltado amarras, dejando la boya a las 10.05 HRB, con rumbo a Gustavia, en una corta singladura.



Esta isla estuvo bajo dominio español hasta 1685, aunque sin habitarla. En ese año un grupo de franceses bretones, de la costa atlántica, invadió la isla y manteniéndose en ella. Un siglo después, en 1784, el rey Luis XIV se la cedió a Suecia a cambio de derechos en el puerto sueco de Goteborg. Durante los siguientes cien años fue una isla sueca, lo que se nota todavía en algunas edificaciones. Los suecos la convirtieron enseguida en puerto franco fomentando así el comercio con ella, lo que les produjo grandes beneficios durante las guerras entre Francia e Inglaterra de aquella época. En 1877 Francia compró la isla a Suecia, y desde entonces es un territorio francés de Ultramar. La capital es Gustavia, bautizada asi en honor del rey Gustavo III de Suecia.



Después de soltar amarras en Grand Colombier, hemos doblado la punta Sur de la cala, librando después un pequeño islote y el arrecife que está junto a él. En ese momento ya hemos divisado varios grandes cruceros fondeados en la cercana rada de Gustavia. 



St. Barth es un destino habitual del turismo de alto nivel, siendo una isla con mucho glamour. Y es un destino muy querido por el turismo USA, todo lo cual ha conllevado el incremento del nivel de los precios en toda la isla. En el amplio puerto de Gustavia recalan continuamente megayates, tanto veleros como motoras.



En la rada hemos visto fondeado un enorme velero de extraño, y horrible, diseño, con piscina y jakuzzi en cubierta.



Cuando hemos llegado al campo de boyas de la rada, éste estaba bastante lleno. Hemos hecho un primer intento de fondeo, pero después de largar 40 m de cadena, hemos tenido que recogerla, levar ancla y buscar otro punto mas seguro. A las 10.55 HRB, hemos anclado definitivamente en So(17º 54´,3 N, 062º 51´,5 W).



En esta ocasión hemos vuelto a ver como nadaba una tortuga bastante grande cerca de nosotros. Esta es una imagen que siempre resulta muy agradable.




El plan para hoy era visitar la isla, alquilando un par de motos en las que movernos los cuatro. Por ello, a las 11.45 HRB hemos botado la zodiac, zarpando hacia el puerto, y amarrándola en el muelle para dinghies.

Una vez en tierra, nos hemos dirigido a una agencia de alquiler de motos, donde hemos alquilado dos, tipo vespa. De éstas una era un poco mas potente que la otra, ya que en ella íbamos a ir Armando y yo, con un peso total que supera los 180 kg. Yo he ido de paquete, aprovechando esto para ir filmando por el camino con la cámara de vídeo de Armando, ya que él iba al volante.



Gustavia, al igual que toda la isla, tiene grandes cuestas con fuertes pendientes. Es curioso el hecho de que sus calles tienen doble nombre: su antiguo nombre sueco y el francés actual. Me encanta esta forma de recordar, de reconocer, el pasado que tuvo esta ciudad.



Ésta es una ciudad muy bonita, y en la que existen bastantes boutiques y tiendas de lujo. Bastantes de ellas son las mismas que están en St. Tropez, en la costa azul francesa, y en las que se puede encontrar las grandes marcas francesas. También hemos comprobado que aquí gusta mucho la moda ibicenca de ropa.


  
Lo primero que hemos hecho ha sido ir a una tienda de electrónica situada cerca del aeropuerto de la isla. Éste está justo pasado un alto, lo que obliga a los aviones, a los pequeños aviones que aquí aterrizan, a hacer un aterrizaje en picado.



La tienda acababa de cerrar a la hora que hemos llegado, por lo que hemos decidido irnos a comer, y volver después a ella. En el Este de la isla está la bahía Grand Cul de Sac, donde se encuentra "La Gloriette", un restaurante a pie de playa en el que se come bien, y a un precio razonable.



Eran las 12.50 h cuando hemos llegado, sentándonos en una mesa a sotavento, en la que no corría brisa. Hemos tomado calamares y buñuelos de bacalao para empezar y después bavette de ternera a la plancha y mahi-mahi también a la plancha.

Después de comer, y tras pasar por la tienda de electrónica cercana al aeropuerto, hemos ido a una playa muy cercana a Gustavia: Shellona. Esta es la playa de moda de la isla, y a la que acude gente glamurosa.



Nos hemos sentado un rato en el elegante chiringuito que allí hay, tomando cafés con hielo, un frapuccino y refrescos de limón. Ignacio ha aprovechado para darse un chapuzón en la playa.

Después, dando primero una vuelta por la parte occidental de la ciudad, donde está Fort Oscar, hemos ido a la playa del Gobernador, en el Sur de la isla.



Es una playa que a la hora que hemos llegado, las 17.40 h, estaba bastante vacía. Tampoco nos ha parecido que sea una playa cómoda debido a la pendiente del fondo al entrar en el agua, incluso cerca de la orilla.



Como no iba a tardar mucho en anochecer hemos regresado directamente a Gustavia para devolver las motos. Después, hemos entrado en una crepería que había allí cerca, tomando crepes y helado. Habiendo anochecido hemos pasado, camino del muelle, por un supermercado para comprar "cuatro cosillas".



A las 19.05 HRB embarcábamos de nuevo en el Vitamina. A esa hora el viento había caído hasta los 6 nudos, habiendo poca mar. Como resumen de esta breve visita, tenemos que St. Barth es una isla que merece conocerse.

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