viernes, 7 de abril de 2017

Singladura num. 8 Regreso a Peter Island

Esta noche pasada no ha parado de llover. A veces eran fuertes chaparrones, otras veces la lluvia era mas fina. A las nueve menos diez de la mañana me he dado el consabido chapuzón mañanero, antes del desayuno. A pesar de la lluvia nocturna la temperatura a esa hora era de 28ºC. 



Mañana queremos estar en las US Virgin Islands, por lo que hoy hemos que pasar aduanas en Road Town para hacer el despacho de salida. Además, hemos de llegar a esa oficina antes de que pueda arribar algún crucero grande que sobrecargue de trabajo a los agentes aduaneros. Por ello hemos levado ancla a las 10.10 HRB, fondeando en Road Harbour frente al edificio de aduanas media hora después. Hay que fondear aquí, para que el barco quede a la vista de los agentes, y que les sea fácil y rápido el acceso al barco si lo estiman conveniente.



Una vez fondeados, hemos botado la zodiac, y Susana e Ignacio han zarpado hacia la aduana con la documentación del barco y de todos los tripulantes.



Cuando han regresado a bordo, Susana comenta que las autoridades de inmigración nos han dado 12 horas "para salir". Hemos empezado a debatir sobre la interpretación correcta de esa orden "para salir". Yo interpreto que se refiere a salir del puerto de Road Town - en nuestro caso, el puerto de entrada en las BVI -, mientras otros opinan que la interpretación correcta es la de salir de las aguas de estas BVI. En este último caso, el tema se centra en el derecho de paso por aguas territoriales de un país, antes de haber cumplimentado el manifiesto de entrada o después de haber realizado el despacho de salida. En mi opinión, las embarcaciones tienen derecho de paso inocente por dicha aguas en tales situaciones, siempre con la obligación de que dicho paso sea "rápido" y sin poder hacer uso de recursos de puerto, ni marinas ni boyas en calas, de dicho país y por supuesto tampoco de desembarco de tripulantes a tierra. Pero sí se puede anclar, siempre que sea necesario para la navegación en curso. Así es como yo siempre lo he considerado al navegar por aguas territoriales extranjeras, entre otras razones porque no siempre esta cerca un puerto de entrada, y menos para un velero. El problema, y es por lo que queda abierta la discusión, es que las aguas de un archipiélago son "aguas interiores" del país, con status distinto al de las aguas territoriales. En fin, hemos de buscar la opinión de un experto en derecho marítimo - y yo ademas también lo plantearé en alguna reunión de la RAECY - para salir de dudas. Pero todo esto queda para otro momentoEn el Caribe es frecuente ver veleros con la bandera de cuarentena - la bandera cuadra amarilla - izada en su obenque, señalando así que el barco todavía no ha pasado aduanas.



Durante esa conversación hemos cambiado de posición dentro del mismo Raod Harbour, amarrándonos a una boya frente a la escollera de la marina de Moorings. Después Ignacio, Susana y Armando se han ido a puerto en el dinghy en busca de arandelas y otros efectos náuticos, para recargar la tarjeta del operador de telefonía para el wifi de a bordo y también recoger un portátil que habíamos dejado hace días para su arreglo en un servicio técnico.



A las 13.00 HRB ha venido Ignacio a recogerme para ir a puerto ya que hoy vamos a comer allí: el portátil todavía no esta arreglado, aunque sí dicen que estará esta misma tarde. Hemos comido junto a la piscina del Mooring Marina Inn Hotel, en su bar-restaurante. Y hemos tomado unas fantásticas hamburguesas, unas deliciosas costillas a la barbacoa y un rico plato de pita con carne. Hay que resaltar la buena calidad de la cocina, pero también el deficiente servicio, que es de una lentitud pasmosa. El tempo con el que trabajan en esta zona del mundo es muy distinto al que estamos acostumbrados.



A las 15.00 HRB hemos regresado al barco, ya el servicio técnico de reparación del ordenador le ha dicho a Susana que todavía faltaba mas de media hora para terminar el arreglo del portátil. Y a las 16.05 HRB Susana, al ver que los del servicio técnico no llamaban, tal como era lo convenido, les ha llamado de nuevo: ahora han dicho que les faltaba una hora y media mas. Lo dicho: este es otro mundo.

Por ello, y para arribar a Peter Island con luz de día, hemos decidido izar el bote y salir de Tortola. Ya regresaremos otro día a por el portátil.



A las 16.15 HRB hemos soltado amarras, rumbo Peter Island. La idea inicial era fondear en el mismo lugar de hace dos días, pero el viento y la mar del Norte reinantes lo ha hecho desaconsejable. Había que buscar un lugar a sotavento, al Sur de la isla.



Tras cruzar el canal de Drake, hemos doblado Rogers Point, al Oeste de Peter Island, e intentado fondear en el extremo occidental de Key Bay. Eran las 17.20 HRB cuando hemos soltado el ancla sobre arena, único hueco libre de coral, y no muy lejos de otro catamarán allí fondeado. Sin embargo, hemos comprobado que el ancla no cogía bien, y un marinero se ha acercado en una zodiac para advertirnos que esa era una zona de mucho corales. Por ello hemos decidido ir al otro extremo, al Este, de esta misma bahía. Allí hemos fondeado media hora después, quedando bien firme el ancla.



La posición en ese punto era So(18º 20´,8 N, 064º 35´, 9 W), estando frente a una pequeña playa de arena muy blanca. El Sol estaba cayendo y aquí los crepúsculos no son muy largos.

El día ha acabado con una cena a base de una tabla de quesos. Hoy ésta se ha completado con otros quesos - como el picorino - comprados esta mañana en esa magnífica tienda de quesos que localizamos hace días en Road Town.

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