St. Martin fue descubierta por Cristóbal Colón el día de San Martín, es decir, el 11 de Noviembre de 1493, razón por la cual la bautizó con ese nombre. Es una isla que perteneció al Reino de España hasta 1644, año en la que fue conquistada por tropas francesas y holandesas, al mando de Peter Stuyvesant, el gobernador de Curazao. Es el mismo que dio nombre a una marca holandesa de cigarrillos. Franceses y holandeses se repartieron la isla, quedando el 60% en manos francesas y el restante 40% en manos holandesas, pero donde existían salinas, de enorme valor entonces. Hoy en día en la zona holandesa, la del sur de la isla, existen grandes hoteles, casinos, el aeropuerto internacional y grandes marinas para megayates: es la parte rica de la isla.
La estación de servicio está a la entrada del canal francés, y en él hay un restaurante donde se come bien, aunque el criadero de langostas está sumergido en el mismo canal. No parece ser ese el mejor sitio para ello, teniendo en cuenta la cantidad de motoras y zodiacs que pasan continuamente por él, a parte de los veleros que también cruzan a motor en dos momentos del día.
Tras llenar los depósitos y con el despacho de entrada hecho, soltamos amarras a las 11.00 HRB regresando a la bahía. En ésta hemos fondeado en So(18º 03´,8 N, 063º 06´,1 W), algo mas alejados del muelle de dinghies que antes.
En la playa frente a nuestro fondeo no se ve nunca gente, no pareciendo ser una buena playa. Una hora después el viento había subido hasta fuerza 4, con rachas bastante mas fuertes.
Dada la hora que era, hemos decidido comer en "Le Sous Marine", ese chiringuito cerca del paseo marítimo, dejando para después la compra en el hipermercado.
En la zodiac hemos ido por el canal, pasando bajo el puente levadizo, hasta el muelle de dinghies de Port La Royale, una pequeña marina en el interior de la laguna. En esta parte de esta laguna hay muchos barcos varados, semihundidos y abandonados. Están bien balizados pero la imagen es penosa. En uno de los barcos ahí fondeado estaba Manuel, un transmundista español que lleva varios años aquí. Cuando atravesó, junto con su pareja, el Atlántico se encontró con la necesidad de reparar a fondo su barco, y así lo hicieron, quedándose ya en Marigot. Él trabaja de vez en cuando en el astillero que hay cerca, y también haciendo reparaciones en los barcos que recalan en esta isla. Es un navegante muy sociable, agradable, y con gran experiencia, ademas de ser un "manitas". Tras abarloarnos a su barco para charlar con él, le hemos invitado a acompañarnos en la comida. Después hemos seguido hasta el muelle, el cual estaba lleno, aunque siempre es posible hacer un hueco para un bote mas.
Al poco de llegar nosotros a "Le Sous Marine" ha llegado Manuel. Hoy hemos tomado boef bourguignon, estofado de ternera y lasaña de carne, y todo ello con cerveza. Este es un chiringuito pequeño, con unas pocas mesas en una terraza, y con una carta muy, muy pequeña, pero lo que preparan lo hacen bien, muy bien. Esta regentado por un francés y su mujer portuguesa, que es la cocinera, siendo ambos muy amables. Además tienen horario continuado, por lo que se puede comer a cualquier hora del día, lo que resulta muy cómodo.
Después nos hemos ido al hipermercado francés de la isla, y en el que solemos avituallarnos.
El hipermercado está en la zona holandesa y a media tarde suele haber grandes atascos en la carretera que va hasta él. Así que hemos ido un poco antes de esa hora para no perder demasiado tiempo por el camino.
Terminada la compra hemos regresado a Port La Royale, en cuyo muelle de dinghies estaba amarrado nuestro bote. En el camino hacia el puente del canal, y todavía en la laguna interior, nos hemos encontrado con otro dinghy en el que iban dos navegantes españoles. Habían ido al Vitamina a saludarnos, ya que lo habían visto fondeado en la bahía, pero al no estar nosotros a bordo habían decidido marcharse, y regresar a la marina. Uno de ellos es un chef que trabaja en un megayate, y el otro un empresario con negocios en la zona. Tras abarloar ambas zodiacs hemos charlado un poco con ellos, y después hemos seguido hacia el barco, ya que teníamos que estibar la compra a bordo. Sobre todo los productos congelados y de frío.
A las 19.20 HRB hemos ido los cuatro en la zodiac hasta el canal, donde nos hemos quedado Armando y yo tomando una cerveza en ese restaurante que está cerca del puente. Ahí hemos esperado a que Ignacio y Susana volvieran con el coche de alquiler que estaba aparcado lejos. De ahí hemos ido a Maho, la población en la zona holandesa llena de bares y restaurantes, para cenar en un libanés, el "Beirut". La cena ha consistido, evidentemente, en platos libaneses: ensalada, falafel, cordero con patatas y brochetas de cordero y ternera, ademas de mahi-mahi a la plancha. Para beber cerveza y vino blanco.
Después hemos optado por probar fortuna en el Casino Princess, que estaba cerca. Armando tenía aquellos $61 que había "pescado" en The Baths, y nosotros tres hemos arriesgado una cantidad acotada de antemano muchísimo menor que aquella. Es la primera vez que yo juego en un casino y no creo que vuelva pronto a una sala de juego, ya que la probabilidad de ganar es siempre pequeña. Salvo Susana que ha tenido mas suerte y ha conseguido ganar, los otros tres hemos perdido cuanto habíamos decidido jugar al entrar en el casino: Armando $40, Ignacio $20 y yo solo $10. Posiblemente que con esas pequeñísimas cantidades, viendo lo que se ve en la sala de juego, poco se puede llegar a ganar. Pero así hemos pasado un buen rato en esas mesas, ya que la suerte oscilaba. A las 23.40 h hemos salido del casino con dirección a Marigot.









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