Es hora ya de iniciar este blog sobre mi travesía por el Caribe. Hace unas semanas que regresé, y como es habitual primero he tenido que revisar el archivo fotográfico que generé aquellos días. Después de ello, he preparado los croquis que suelo acompañar a cada singladura, sea ésta larga o corta, de forma que se pueda visualizar bien la derrota seguida.
La zona de navegación ha sido la de las Pequeñas Antillas septentrionales y el Archipiélago de las Islas Vírgenes, tanto Británicas como Norteamericanas. En las tres semanas que duró mi travesía no hemos recorrido muchas millas, ya que las islas que constituyen dicho archipiélago están situadas a pocas millas unas de otras. Todas las islas visitadas son islas con mucha vegetación, y muy tupida. Las aguas suelen ser claras, trasparentes, aunque a veces se enturbian con polvo coralineo de sus fondos. Estos tienen en las plataformas insulares mucha vida, con fauna muy interesante, que nada entre vistosos corales.
Esta zona de navegación es una zona segura, sin los problemas de piratería que han surgido mas al sur, en las islas y costas al sur de Martinica, problema creciente según nos vamos acercando a las costas venezolanas. La deteriorada situación política en esos territorios genera esa peligrosa actividad, de alto riesgo para los navegantes de veleros y motoras. De todas maneras, cuando se abandona el barco fondeado, sobre todo de noche, no está de mas tomar ciertas precauciones, incluso en las Antillas septentrionales.
Pasemos a ver como transcurrieron aquellas singladuras durante 23 días.

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