Poco antes de las 11.00 HRB hemos ido nadando hasta la playa, que esta a unos 200 m de nuestro barco. Esta playa es de arena muy fina, mezclada con polvo de coral.
No son muchos los que pasean por ella, ya que en esta isla están solamente unos resorts turísticos, y hoy apenas hay un par de barcos fondeados frente a dicha playa.
Andando por la orilla nos hemos cruzado con un matrimonio norteamericano, de Nueva Jersey, mayor, con los que hemos charlado un rato. La mujer conocía Santander ya que había estado en la Universidad Menéndez Pelayo con motivo de un curso. Ha sido una charla muy agradable acerca de esta isla y su historia pasada, en aquellos siglos de bucaneros, y cultivo de la caña de azúcar.
A las 12.00 HRB subíamos de nuevo a bordo, para soltar amarras veinte minutos después. Primero hemos costeado un poco buscando una posible zona de buceo, pero el agua estaba turbia en todos ellos. Por tanto, hemos arrumbado directamente a Tortola. La brisa era fuerza 3, del SE, con mar baja. La temperatura de 29ºC y la humedad relativa del 63%.
Hoy el aperitivo ha sido copioso, mas que otros días: hemos tomado guacamole, humus con tiras de apio y zanahoria, patatas chips, chorizo picante, y quesos cremosos y Emmentaler. Todo ello con abundante cerveza. Esta claro que el baño ha despertado nuestro apetito.
A las 14.20 HRB fondeábamos en Cane Garden Bay, una cala de Tortola, en So(18º 26´,5 N, 064º 39´,6 W), dentro de un campo de boyas. En esta ocasión hemos anclado en lugar de coger una boya, encargándose Armando de controlar la caída del ancla.
Como era hora de comer, Susana ha preparado un delicioso mahi-mahi al horno con patatas rissolé y verdura salteada. El mahi-mahi - o dorado, en español - es un pescado grande, muy sabroso, que gusta mucho en el Caribe. Para beber además de cerveza, hemos tomado vino blanco, y naturalmente agua. En el barco tenemos dos plantas potabilizadoras, por lo que el agua extraída del mar se potabililiza, utilizándose ésta para cocinar, preparar café, etc. Para beber solemos tomar agua embotellada, aunque a veces también tomamos de ese agua de las potabilizadoras.
Después de comer Susana se ha ido en el bote a la playa, y los demas nos hemos quedado tranquilamente a bordo. Yo he dormido una siesta, y al levantarme ha venido un hombre en una zodiac reclamándonos el pago de $30 al estar fondeados dentro del campo de boyas. Nos ha dado dos opciones: o pagar o salir de ese campo. Hemos insistido en que estábamos anclados, y cerca del límite de dicho campo de boyas, y sin utilizar ninguna de ellas. Por ello, no hemos hecho nada de lo que nos indicaba ese hombre. En todas las islas, el amarre a una boya conlleva el pago diario de $30, el cual a veces lo reclaman, y a veces no, dado que muchas veces no hay nadie encargado de su cobro. Sin embargo, cuando se ancla no es necesario pagar nada.
A las 17.30 HRB hemos ido todos a pasear a la playa. En las playas del Caribe existen unos mosquitos muy agresivos llamados jejenes - o mosquita negra -, que son minúsculos, del tamaño de una cabeza de alfiler. Por eso la gente cuando va a la playa lleva sprays antimosquitos, con los que se impregnan las piernas. Estos mosquitos están en la arena y en los arbustos cercanos a la playa. Suelen salir con los crepúsculos, de orto y ocaso, pero si el viento azota la playa, también salen en esos momentos. Por ello es bueno fondear algo alejados de la orilla, pues estos diminutos insectos penetran a través de las mosquiteras de escotillas y portillas. En el Caribe existen también otros mosquitos peligrosos como el dengue o el aedes - que transmite el chikunguña -, pero estos suelen estar en las islas mas al Sur. En todas estas islas se ven con frecuencia humaredas, que no son otra cosa que fogatas que se encienden para combatir a esos insectos.
Algo mas tarde hemos instalado el "bad-boy", sujetándolo al amantillo. Se trata de una antena conectada por cable de fibra al router del barco, y que permite conectar con la red de telefonía local, posibilitando tener wifi a bordo.
La cena de hoy ha sido ligera, a base de picoteo. Después hemos estado leyendo un rato antes de retirarnos a descansar a los camarotes.







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