jueves, 13 de abril de 2017

Singladura num. 13 Rumbo St. Martin

Quince minutos antes de que sonara mi despertador, me he levantado. A las 03.30 HRB hemos tomado café, galletas y un bizcocho de naranja que preparó anoche Susana. En nuestro fondeo apenas había viento y la mar estaba bastante en calma. La temperatura exterior era de 27ºC, la humedad relativa 72% y la presión 1015 mb. El cielo estaba despejado, viéndose todas las estrellas en la bóveda celeste.

A las 04.00 HRB Ignacio ha puesto ambos motores en marcha, yendo Armando y yo a soltar amarras, para dejar la boya libre. Tenemos Novilunio por lo que la noche era absolutamente cerrada, sin contaminación lumínica alguna. Una vez fuera del campo de boyas, la oscuridad ha dificultado muchísimo la orientación, sirviéndonos para ello de la aguja de la bitácora y de alguna luz en el horizonte proveniente de Spanish Town. Con ayuda de potentes linternas hemos iniciado la marcha hacia el paso cerca de The Blinders. Armando y yo nos hemos colocado en proa, él a babor y yo a estribor.



Ignacio, en el puente, ha metido poco motor, avanzando así lentamente el barco. Éste ha seguido la estela de la singladura de hace once días tal como reflejaba el plotter. Nosotros íbamos indicando a Ignacio la distancia a las rocas, tanto de la punta de la isla como del arrecife a estribor, que veíamos por avante cerca nuestro. 

A las 04.20 HRB estábamos fuera del paso, metiendo motores hasta su régimen normal de crucero, y poniendo rumbo 120º. En ese momento, Ignacio y Armando han bajado a sus camarotes a seguir descansando, mientras que yo me quedaba de guardia hasta el amanecer. A mi me gusta navegar de noche en mar abierta ya que a la rueda se está muy tranquilo, con mucho tiempo para pensar "en lo humano y en lo divino". Y recordando el pasado reciente y el mas lejano, además del futuro próximo. Son momentos en los que uno visualiza muchos momentos de su vida personal, evaluando las alternativas que cada situación del pasado hubiera podido generar de no haberse producido los sucesos efectivamente reales. Este es el tema del autor teatral suizo Max Frisch en su obra "Biografía". Por otro la observación de la bóveda celeste lleva a concienciar el hecho de que su ayuda a la navegación astronómica está basada en el pasado mas remoto, al proporcionar imágenes de estrellas que posiblemente hoy ya no existan dada su distancia a millones de años luz de la Tierra.

En la bitácora, el radar va dando información sobre el movimiento de los escasos barcos que navegan a esas horas, y cuyas luces de posición se acercan o se alejan en la oscuridad de la noche. A las 05.20 HRB nos hemos cruzado, a una milla por nuestro babor, con dos veleros que navegan rumbo V. Gorda, a la vez que se veían en el horizonte las luces de un crucero que navegaba lentamente, con rumbo paralelo al nuestro.

A esa hora teníamos brisa del ESE y fuerza 2, con marejada. Por ello, la navegación ha sido algo incómoda debido a la ola de proa, que generaba repetidos pantocazos de ambos cascos del barco. A las 05.35 HRB surgieron las primeras luces, y a las 06.20 HRB la salida de Sol. 




Como ya he dicho con anterioridad, la visión del amanecer en la mar, de la salida del Sol por el horizonte, es maravillosa. Es una visión que sugiere vida, futuro. Y es una de esas imágenes cuyo recuerdo ayuda en momentos duros, difíciles, de fuerte estrés.



Armando había subido a cubierta a las 06.15 HRB, justo antes de la salida de Sol, haciendo quince minutos después, el relevo de la guardia, quedándose al timón. Yo entonces me he tumbado en la bañera, dando una larga cabezada.

A las 08.00 HRB el viento del ESE había subido hasta fuerza 3, y también el estado de la mar hasta marejada. En ese momento estábamos en So(18º 19´,7 N, 064º 07´,2 W).

Y esas han sido las condiciones de viento y mar que hemos tenido el resto del día. A bordo la vida ha transcurrido a base de lectura, charlando entre nosotros, visionando de fotos y montando vídeos, tomado aperitivos varios, analizando las posibles singladuras de los próximos días, etc. Ayer tarde quitamos el "bad-boy" ya que hoy no íbamos a tener cobertura con operadores de telefonía de las VI. Y si hubiéramos tenido hoy la posibilidad de izar velas, esa antena solo hubiera estorbado.



A las 17.00 HRB estábamos en So(18º 04´,5 N, 063º 19´,6 W), viéndose Saba claramente en el horizonte. Saba es una isla volcánica, cuyo cráter es muy elevado, estando situada a 26 millas de St. Martin. Sobre ella había gran nubosidad, con cumulonimbus de gran altura, y con cinco chubascos activos. Parecía que ese frente se iba acercando a St. Martin, isla que también estaba a la vista.



A las 18.05 HRB se ha puesto el Sol, y hora y media después fondeábamos en la bahía de Marigot. En ese momento ha empezado a llover con intensas rachas de viento. Al ser una bahía conocida, y bastante iluminada con las luces de la ciudad, la maniobra de fondeo ha sido sencilla, a pesar de aquellas rachas.

Han sido mas de quince horas de navegación, frente a las doce en la singladura de ida a V. Gorda hace unos días, lo que indica la incomodidad de la singladura de hoy debido al viento y mar en contra. 

Para terminar el día, hemos cenado tranquilamente a bordo.












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